04 04UTC septiembre 04UTC 2015 manolo Barnuevo

Trade, trabajadores por cuenta propia

Hay varias figuras que un trabajador debe considerar a la hora de convertirse en autónomo con el fin de seleccionar aquella que mejor se adecue a su labor. En este sentido, aquellas personas que vayan a iniciar un trabajo como autónomo y sepan que el 75% de sus ingresos va a proceder de un cliente concreto, de manera habitual, lo mejor que se establezcan como ‘trade’ ya que ésta figura es la que regula a aquellos trabajadores que son económicamente dependientes de un cliente específico.

Para ser considerado como un trabajador ‘trade’ la Ley establece que se tienen que cumplir una serie de requisitos:

  1. No tener a su cargo trabajadores por cuenta ajena ni contratar o subcontratar parte o toda la actividad a terceros.
  2. No ejecutar su actividad de manera indiferenciada con los trabajadores que presten servicio por cuenta del cliente.
  3. Tener una infraestructura productiva y materiales propios para el ejercicio de su actividad y que éstos sean independientes de los de su cliente.
  4. Que no ejerza su profesión en régimen societario o bajo cualquier otra fórmula jurídica admitida en derecho.
  5. Que no posea un local, establecimiento, oficina o despacho abierto al público.

Además, las personas que desarrollen su labor como ‘trade’ deben formalizar un contrato con su cliente en el que aparezcan los días de descanso, los festivos y la duración de su jornada laboral. De esta manera la relación que establecen con la empresa que les contrata es una relación mercantil por lo que se factura por los servicios prestados a la compañía.

Pero, ¿a qué está obligado un trabajador que desempeñe su actividad como ‘trade’?

  • Declaración censal
  • Pago de IVA e IRPF cada tres meses
  • Declaración de la renta por rendimientos de actividades económicas
  • Pagar IVA de las facturas. No obstante, se puede deducir los gastos.
  • Seguridad Social. En este caso es el trabajador el que fija la base de cotización y paga todos los meses la cuota.

La diferencia fundamental para seleccionar la figura de ‘trade’ frente a otras lo determinan los ingresos que se tengan del trabajo realizado. Es decir, un autónomo antes de decidir ser ‘trade’ tiene que tener en cuenta que si tiene una facturación elevada los impuestos también pueden serlo. Además, debe ser consciente de que en el este caso el régimen que los cubre es el de autónomos y no el régimen general de la seguridad social. 

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