02 02UTC junio 02UTC 2015 manolo Barnuevo

Cómo tributar si trabajas en el extranjero

A la hora de determinar la tributación aplicable cuando se trabaja en el extranjero se deben de tener en cuenta determinadas pautas como, por ejemplo, si una persona es residente fiscal o no en España. Se es residente fiscal en nuestro país cuando una persona permanece más de 183 días en territorio español, así como que el cónyuge, no separado legalmente, y los hijos menores de edad que dependan de esta persona, residan habitualmente en España.

En el caso de firmar un contrato temporal en el extranjero, un residente fiscal en España, tiene que declarar aquí los ingresos, a no ser que se aplique algún beneficio fiscal, como la exención por trabajos desarrollados en el extranjero.

Por otro lado, existen una serie de exenciones fiscales de las que se pueden beneficiar los profesionales, residentes fiscales en España, a la hora de tributar por el IRPF cuando trabajen en el extranjero:

- Están exentos, hasta un límite máximo de 60.100 euros anuales, los rendimientos del trabajo percibidos por trabajos efectivamente realizados en el extranjero, siempre que se efectúen para una entidad no       residente en España y que en destino se aplique un Impuesto similar al IRPF.

- También se puede optar por la aplicación del régimen de excesos (incompatible con la exención anterior): se consideran “dietas” exceptuadas de gravamen los “excesos” que perciba un empleado de una empresa con destino en el extranjero sobre las cuantías totales que habría obtenido de trabajar en España por sueldo y pagas extraordinarias.

En el caso de no ser residente español deberá tributar por sus rentas totales en su nuevo país de residencia. Si ese país es España, deberá tributar por los rendimientos que obtenga en nuestro territorio a través del Impuesto sobre la Renta de No Residentes (IRNR) en el que encontramos distintos rendimientos y tipos de gravamen:

  • Inmuebles: Si es propietario de una vivienda arrendada en España, se grava el importe íntegro de los alquileres percibidos, sin posibilidad de deducir gasto alguno. No obstante, tratándose de residentes en la UE, Noruega o Islandia, se pueden deducir los gastos previstos en la Ley del IRPF (comunidad, amortización, intereses de capitales ajenos…). Si dicha vivienda no estuviera alquilada, tributaría como “renta imputada”, es decir, el 1,1% del valor catastral del inmueble, o el 2% si dicho valor no ha sido revisado en los últimos diez años.
  • Ganancias patrimoniales: su tributación queda limitada a las plusvalías, no interviniendo las minusvalías en el cálculo del gravamen (no hay posibilidad de compensación).
  • Intereses y dividendos: se grava el importe íntegro, sin deducción de gasto alguno, salvo para los residentes en la UE, Noruega o Finlandia, que podrán deducir los gastos previstos en el IRPF. No obstante, se pueden aplicar exenciones para los intereses de cuentas bancarias titularidad de no residentes.
  • Tipos impositivos: El tipo general es del 24%. No obstante, tributan al 20% en 2015, y al 19% a partir de 2016, los intereses, dividendos, ganancias patrimoniales y cualquier renta obtenida por un residente en la UE, Noruega o Finlandia.
  • Exenciones: están exentas las ganancias obtenidas por no residentes por la transmisión de valores y por el reembolso de participaciones en Fondos de Inversión.
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