28 28UTC septiembre 28UTC 2015 manolo Barnuevo

Cómo hacer frente a la recuperación de deudas impagadas

La gestión privada del cobro de deudas es una práctica cada vez más utilizada por empresas en España, que intentan recuperar impagos de sus deudores. Esta solución extrajudicial,  no constituye ilícito penal, es decir, el acreedor o las empresas de cobro, siempre que actúen dentro de la legalidad y sin extralimitaciones, tienen derecho a reclamar extrajudicialmente la deuda para que el deudor realice la entrega lo antes posible, así lo recoge el artículo 1096 del Código Civil.

El artículo 1100 del CC establece que, de forma judicial, las personas físicas o jurídicas que en el cumplimiento de sus obligaciones incurren en engaño, negligencia y morosidad, están sujetos a la indemnización de daños y prejuicios. Por lo tanto, ante una resolución firme de los órganos judiciales que dictamine la morosidad de una persona, el acreedor tiene derecho a recuperar la deuda por sí mismo y por su cuenta, en lugar de acudir a la tutela judicial del crédito.

Para ello, existen profesionales del recobro con experiencia y con una formación integral, sin embargo, también aparecen gestoras de cobro de impagos que en ocasiones incumplen la legislación actual y  tratan de manera ofensiva al deudor, incluso dañando los derechos fundamentales de la persona. Esta falta grave, se debe a la ausencia de una normativa específica que establezca y regule los límites y competencias de las empresas dedicadas a la gestión privada de recuperación de deudas, y que ha supuesto el aumento de empresas que utilizan malas prácticas.

Para una buena actuación a la hora de realizar el procedimiento de recobro de deudas impagadas, existe una serie de consejos:

Recopilar información. Es necesario conocer el historial de pago de la empresa deudora para realizar un estudio de expectativas de pago y observar la viabilidad de establecer un acuerdo con el deudor. Es imprescindible que el deudor tenga presente cuanto, como y cuando pagar.

No utilizar términos negativos. Al tratar personalmente con la empresa deudora, es recomendable emplear un lenguaje correcto pero serio, y utilizar eufemismos como “incidencia de cobro” en lugar de palabras con carga negativa como “impago”, “deuda” o “morosidad”.

Utilizar documentos físicos para apoyar los argumentos. Para rebatir los pretextos de la empresa deudora y resultar más convincente es importante tener a mano los documentos y las facturas que indiquen los impagos que se deben.

Advertir al deudor de las consecuencias legales del impago de deudas. En España, los sentenciados por los tribunales como morosos pasan a registros confidenciales de riesgo, de modo que los bancos y los clientes conocen esa información y desconfían de futuros negocios con esa empresa.

Recurrir a empresas de recobro de deudas. Si nada de eso funciona, las empresas de recuperación de deudas utilizarán métodos legales y legítimos contra el deudor.

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